Jaume MILLET
Barcelona, 1958
Al observar la obra de Jaume Millet , podría pensarse en un primer momento que es un artista dedicado a reciclar madera vieja, vidrio y fragmentos de ruinas. Sin embargo, esta sería una visión incompleta. Para Millet, el tiempo es el hilo conductor de su pensamiento creativo.
El artista recurre a las ruinas no solo como materiales, sino como una forma de revelar que el espectador ya no es contemporáneo de las huellas que observa—huellas que han perdurado hasta el presente. Estos vestigios de un mundo ausente, desligados de su función original y olvidados en su pasado, confrontan al espectador y lo transforman en testigo de un tiempo perdido. A través de la transparencia del color en capas y del vidrio, esta distancia temporal se hace perceptible.
Su proceso creativo se define por la acumulación de capas de pintura, así como por un desplazamiento en la concepción del tiempo: de algo externo y cronológico a algo interno y experiencial.
